lunes, 17 de febrero de 2014

CELOS ACTUALIZADOS

Fantástico artículo de EL MUNDO publicado hace tres días.....lean y piensen....
Las muestras de amor se multiplican cada 14 de febrero, pero no todo lo que reluce es tan puro y sano como el icono de esta festividad. En nuestra sociedad, todavía se ven conductas de control y posesión sobre la pareja y, algunas de ellas parecen potenciarse entre los jóvenes y adolescentes debido al control total que las nuevas tecnologías permiten.
Mediante el famoso doble check, la última conexión y la propia ubicación que contienen los nuevos teléfonos, denominadosSmartphones, muchas personas controlan todo (o casi) de su pareja y de su actividad on line. Al contrario de lo que pueda parecer, las redes sociales no son las inductoras de los celos sino que, según los expertos, son las que avisan de que estas conductas existen, les dan visibilidad y ahora son, quizás, más fáciles de detectar.
Antes se registraba el bolso de la mujer o la cartera del hombre, y ahora se espía el móvil o el perfil de Facebook. Pero, la pregunta es:¿por qué existen estas conductas?, ¿por qué permanecen en el tiempo?, ¿quién es el culpable? Los expertos lo tienen claro: la clave está en el concepto de amor romántico que todavía impera en nuestros días. Creer en la media naranja como la persona que viene a completarnos y en los celos como la mayor prueba de amor, cuando no son más que signos de inseguridad, genera comportamientos que preocupan cada día más a los especialistas porque están aumentando las señales de violencia y posesión entre los jóvenes.
No son las culpables. Sólo nos avisan de que los celos y la posesión son signos evidentes en algunas parejas. "Las redes sociales y la tecnología en general son un mero reflejo de la sociedad", afirma a EL MUNDO la psicóloga Ana Yáñez Otero, directora del Instituto Clínico Extremeño de Sexología. Tal es su impacto que, según el último informe anual de La Sociedad de la Información en España de 2013, elaborado por la Fundación Telefónica, "las redes sociales forman parte de la vida del 64,1% de los usuarios de internet, y del 94,5% de los que tienen entre 16 y 24 años". El teléfono móvil es su aliado pues, según datos de una encuesta de Tuenti Movil, "el 84% de los jóvenes entre 16 y 35 años se conecta a través de él a internet".
Los datos de estudios recientes, que se pusieron sobre la mesa en el III Congreso de Sexología Médica celebrado el pasado mes de noviembre en Málaga, hacen especial hincapié en los comportamientos nocivos de los más jóvenes. Según señala Yáñez (una de las ponentes de este congreso), un informe elaborado por la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad en 2012 refleja que un 11% de los chicos universitarios señala haber ejercido un control sobre sus parejas, y de ellos, otro 11% lo ha hecho en más de una relación.
Por otra parte, ese mismo informe muestra que el 12% de las chicas universitarias se ha sentido condicionada, nunca obligada, a realizar ciertos tipos de conductas sexuales. Otro 10% ha reconocido que su pareja la aísla de sus amistades, un 8% ha sufrido un control absoluto (hasta el más mínimo detalle), un 6% ha recibido insultos y, por último, un 4% ha sido víctima de agresiones físicas.
Otro estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística respalda también esta alarma: De las 32.242 mujeres que denunciaron en 2011 sufrir malos tratos, 571 tenía menos de 18 años. Pero, ¿por qué está produciéndose estas conductas entre jóvenes y adolescentes?
Los expertos echan la culpa al concepto de amor romántico que todavía algunas personas tienen inculcado, y que se basa en unas ideas fundamentales: creer en un amor que debe ser exclusivo, posesivo y por supuesto eterno, donde la ruptura se contempla como el peor de los fracasos, sin tener en cuenta que realmente, como sostiene Yáñez, "el fracaso es mantener algo que está roto o no te hace feliz. Creer que los celos son la mayor muestra de amor, cuando no son más que pruebas de inseguridad. Por ejemplo, dar la contraseña de tu móvil como muestra de confianza. "¿Confianza? Realmente, quiere decir control", exclama esta psicóloga.
Creer en eso de el amor es sacrificio, siendo esos sacrificios caprichos de la otra persona a los que sucumbimos es insano. Tiene que haber, explica, un equilibrio entre dar y recibir, o bien un yo te puedo dar pero sin que me perjudique del todo, pues de lo contrario "se generaría una dependencia excesiva".

Tener pareja, una meta

Ese amor romántico también consiste en creer que la meta en la vida es tener pareja, y que todo el mundo debería tener una, sin contemplar que "es tan sólo una opción más", señala.
Por su parte, Ana Sierra, terapeuta especializada en parejas, explica que hay personas que confunden el amor romántico, con el romanticismo y son cosas totalmente diferentes. El primero se basa en un egoísmo infantil, donde tengo derecho a exigirte por el hecho de ser mi pareja, mientras que el romanticismo consiste en un egoísmo maduro: Tengo derecho a pedirte, no a exigirte. Eso, dice, es la gran diferencia: "En el romanticismo, las dos partes contribuyen a la felicidad de la pareja teniendo ambos su parcela de independencia, y no por ello, significa quererse menos". De modo que "si no hay libertad, ni respeto, ni independencia, no es amor sino posesión", añade Yáñez.
Pero, a pesar de todo, sí hay una clave para el cambio: la educación. La Organización Mundial de la Salud acredita que una buena educación sexual eliminaría cualquier resto de machismo. Por lo que ésta ha de ser fundamental, sostienen los especialistas.
Carlos de la Cruz, responsable de los programas de Educación Sexual del Ayuntamiento de Leganés, mantiene que el ideal de amor romántico tiene consecuencias muy negativas. "En educación sexual, no contamos el final de los cuentos de vivieron felices y comieron perdices sino lo que pasa después". Esto es, hablar de cómo del enamoramiento se pasa al amor, de convivir, de aceptar diferencias, de saber discrepar, de afrontar problemas. "Una pareja feliz no es aquella que los evita, sino la que se enfrenta a ellos", dice.
Es necesario imprimir también valores de igualdad y de diversidad, ya que "la educación sexual se dirige a todo el mundo. Su principal objetivo es aceptarse como persona, estar a gusto consigo mismo, con o sin pareja". En España, esta educación no está incluida de forma explícita en el currículum escolar, pero en los colegios se realizan intervenciones puntuales, siempre a merced de la voluntariedad del profesor o del propio centro. Esas intervenciones sirven para que tanto el profesorado como los padres la demanden cada vez más. Pero, a pesar de que queda mucho por andar, de la Cruz se muestra optimista: "Estamos por el buen camino, hay más gente queriendo hacer cosas".


Cómo vivir bien conectados

La clave para tener una vida social on line y saludable es comportarte en el mundo virtual como lo harías en el mundo real, es decir, no hacer en las redes sociales o en el móvil lo que no harías en un auditorio ante 300 personas, afirma Carme Sánchez, co-directora del Instituto de Sexología de Barcelona. ¿Se desnudaría en un auditorio? Pues entonces no cuelgue fotos de ese tipo en internet. En medio de un tren, ¿se pelearía a voces con su pareja? Pues no lo haga en ninguna plataforma virtual. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los mensajes del móvil o en las redes sociales no tienen matiz, no se sabe con exactitud cuál es el tono con el que están escritos. Por eso, no hay que sustituir nunca el cara a cara por los mensajes. Las cosas importantes, siempre, hay que decirlas a la cara y en persona.Tampoco la red puede ser el sustituto de la comunicación ni del tacto o la mirada. Estas tecnologías son sólo un instrumento más. Un complemento. No deben usarse nunca como arma arrojadiza hacia la pareja.

lunes, 10 de febrero de 2014

ADICCIÓN AFECTIVA (I)

Aunque la psicología ha avanzado en el tema de las adicciones, a las sustancias, juego, trastornos de la alimentación... el tema de la ADICCIÓN AFECTIVA no ha sido igualmente tratado. Y sin embargo un gran porcentaje de pacientes psicológicos consultan por problemas derivados de una dependencia afectiva extrema que les impide establecer relaciones amorosas adecuadas. El exceso de afecto, las adicciones afectivas pueden resultar tan impactantes en nuestra vida como la falta de amor, el abandono. La adicción afectiva es otra mas de las adicciones que padecemos frecuentemente.

El apego es adicción

Depender de la persona que se ama es una manera de despilfarrar la propia vida donde son regalados irracionalmente nuestro amor propio, el respeto por nosotros mismos e incluso nuestra esencia.

Entregarse al otro es un acto de cariño desinteresado, pero si en esa entrega está presente el apego, no es mas que una manera de rendirse por el miedo a perder lo bueno que tiene la relación. Siempre necesitamos a quien amamos, pero si esa necesidad se convierte en algo inhumano, en algo enfermizo, nos hace esclavos de ella, nos convertimos en un apéndice de la persona amada, no en un verdadero compañero.

Cuantas veces nos hemos escuchado a nosotros mismos decir frases como: "Mi existencia no tiene sentido sin ti". " Vivo para el" "Ella lo es todo para mi" " Si me faltaras me moriría" "Que haría yo sin ti" "Te necesito"...... declaraciones de amor que han brotado de nuestro corazón palpitante por comunicar afecto. Realmente no son muestras de amor verdadero. El amor no debe estar contaminado de adicción.

En muchos casos las personas son incapaces de poner fin a una relación perjudicial. En otros el freno es la sensación de perdida o de abandono. No se resignan a la ruptura, permanecen inexplicablemente en una relación absurda. Muchas otras personas se aferran a que aun le aman. Y mi consejo es que una persona no debe esperar a desenamorarse para terminar la relación. Las personas adictas necesitan aprender autocontrol para que aun necesitando la droga, sean capaces de luchar con la urgencia. Lo mismo ocurre tanto con la adicción afectiva, la comida, el sexo o las sustancias. Hay que alejarse de ese placer momentáneo para disfrutar a medio plazo de una satisfacción mayor, liberarse de esa esclavitud. Cuando uno comienza a independizarse, descubre que lo que lo que sentías por el no era amor, sino una forma de adicción psicológica. Hay que liberarse de el o de ella sintiendo que lo quiere, pero que no le conviene.

Algunas personas sufren la necesidad de tener la seguridad de tener a alguien, así fuera una compañía espantosa.





El deseo no es apego
Querer algo con todas las fuerzas no es malo, convertirlo en imprescindible, sí lo es. Tener deseo no es estar apegado. Pero cuando no puedes dejar de tener lo que deseas, el sexo, el amor de tu pareja, la adulación o admiración de la misma, entonces no lo tienes bajo control, es adicción.

Una persona apegada nunca estará preparada para la perdida, no entiende la vida sin su fuente de seguridad o placer. Si hay síndrome de abstinencia, hay apego.

Y detrás de todo apego está el miedo. Y el miedo esta originado por algo mas que aun está detrás. Si tienes miedo a deprimirte cuando te quedas solo, estarás apegado a quien te haga compañía.



Ser desapegado, no es ser indiferente

El Desapego no es amor, sino una manera sana de relacionarse con independencia, no posesividad y sin adicción. La persona no apegada es capaz de controlar sus temores al abandono, no considera que deba destruir la propia identidad en nombre del amor, pero tampoco promociona el egoísmo o la frialdad. Desapegarse no es salir corriendo a buscar un sustituto afectivo, volverse un ser carente de toda ética. Una relación libre da paso a la ternura, deshaciéndose de la posesividad, de los celos y de cualquier emoción egoísta. No podemos vivir sin afecto, pero sí podemos amar sin esclavizarnos. Una cosa es defender el lazo afectivo y otra ahorcarse con el. El Desapego es la forma de amar sin miedo, sin miedo a estar solos, a que nos abandonen, a que nos engañen, a no poder tirar solos.....



A que puede uno estar apegado en su relación de pareja

El placer y el sentido de comodidad se mezclan para crear una súper droga de alta adicción que puede aparecer como bienestar, tranquilidad, diversión, engrandecimiento del ego a través de la pareja, confianza, compañía, soporte, apoyo emocional o simplemente presencia física.

1. Apego a la seguridad/protección. "No soy capaz de hacerme cargo de mi mismo", estas personas necesitan alguien que se haga responsable de ellas. De ellas obtienen seguridad para enfrentar una realidad percibida como amenazante. Este es el apego mas resistente, se experimenta como cuestión de vida o muerte. Aquí se busca la supervivencia en estado puro, ni siquiera se busca el amor, ternura o sexo. Se busca la calma, se busca estar a salvo. Este tipo de apego tiene su origen en la sobreprotección de los padres en la niñez.

2. Apego a la estabilidad. Este es el miedo al abandono. Prefieren mal matrimonio que una buena separación. Su único objetivo es mantener la unión afectiva a cualquier costo. Buscan confiar en que el otro no los abandonará y están dispuestos a pasar por alto temas como la infidelidad o el mal trato.

3. Apego a los mimos y arrumacos, a las manifestaciones de afecto. Este es el terreno de los dependientes con baja autoestima. El objetivo es sentirse amado. Prefiero una separación con amor, a un matrimonio sin afecto. A todos nos gusta recibir amor, lo necesitamos, pero es distinto quedarse colgado a las manifestaciones de afecto, estar siempre pendiente de cuanto cariño nos prodigan para verificar si somos dignos de ser amados. Esto ocurre cuando alguien no se quiere a si mismo. El miedo a no ser amado se transforma en necesidad de ser amado. También entre las personas con baja autoestima, necesitan sentirse deseadas sexualmente por lo que enfatizan el cuidado personal o la estética. Para ellos funciona: Si soy deseable, soy querible.

4. Apego a las manifestaciones de admiración. Cuando estas personas no se sienten valiosas, si alguien que les parece poderoso o seductor les demuestra admiración, el apego no tarda en llegar. Concretamente, una de las mayores causas de infidelidad es la búsqueda de admiración. Es muy habitual las parejas formadas por el, narcisista y maltratador que primero adula y aprecia las cualidades de su mujer atándola a si, para luego despreciarla y dañarla con agresiones físicas o verbales. Ella dice que sabe que es una pareja ideal pero que tiene brotes de mal humor. El proceso continua cuando el se arrepiente, vuelve a admirarla y a adular su ego para continuar la rueda de maltrato y desprecio.

5. Apego al bienestar: sexo, tranquilidad o compañerismo. Este apego no es reconocido por la sociedad y por las personas como una adicción. Esta forma de dependencia es vista como normal por la cultura e incluso por la psicología. La utilización frecuente de estos estimulantes que nos aportan paz y camaradería diaria los convierte en potencialmente tóxicos. Hay cuatro formas de bienestar que pueden generar apego:

· Apego sexual. Encantador y fascinante para unos, angustiante, preocupante y desgarrador para otros.

· Apego a los mimos. El apego a los mimos, puede estar libre de todo apego sexual. La hipersensibilidad a los arrumacos pone en marcha una catarata de reacciones placenteras químicas en todo nuestro cuerpo que es difícil no quedar atrapados por los besos, los abrazos, la sonrisa y otras manifestaciones de afecto.

· Apego al compañerismo. Son personas sumamente apegadas cuyo principal enganche es la coincidencia de gustos e inclinaciones. La buena compañía los mantiene íntimamente unidos. No es fácil ser compañero, confidente y cómplice de la pareja pero si esto ocurre, la unión adquiere una solidez notable. Cuando una pareja apegada por la camaradería intenta separarse, el intento no suele prosperar porque hallar un sustituto afín es muy difícil.

· Apego a la convivencia tranquila y en paz, es de los mas apetecidos, sobre todo después de los cuarenta años. Hay una época en la vida en que estamos dispuestos a cambiar pasión por tranquilidad. Aunque si obtener la apreciada tranquilidad implica renunciar a los demás placeres y alegrías que el AMOR SANO me puede ofrecer, pensaría seriamente en revisar mi concepto de paz.